EN EL PLANETA TIERRA

Un desconocido paraje con una gran riqueza ecológica

Parque Natural de S´Albufera de Mallorca

Situada al norte de Mallorca, S´Albufera es la zona húmeda más extensa de las Islas Baleares. A pesar de la gran influencia negativa que ha tenido la acción humana a lo largo de su historia, posee una gran biodiversidad y una importancia ambiental que merecen ser reconocidas y conservadas.

S’Albufera es la mayor zona húmeda de la isla de Mallorca, en la bahía de Alcúdia. Originalmente, este ecosistema, integrado por un conjunto de lagunas, marjales y la restinga arenosa que lo separa del mar, debió ocupar una extensión superior a las 2.500 ha. Una progresiva ocupación ganadera y agrícola culminó en el siglo pasado con la total desecación del humedal, tras unas obras muy importantes de drenaje, que debían mantenerse mediante el continuo bombeo hacia el mar. Sin embargo, esta operación no fue rentable, y a lo largo de ese siglo se abandonó la explotación, que desapareció por completo hacia 1960.

En esta década, con la llegada del turismo, se inicia una urbanización masiva de las lagunas y del litoral, que modifica de forma sustancial la imagen de la Albufera. Se construyen lagos y canales en los alrededores de hoteles, así como bloques de apartamentos. Para detener este proceso urbanizador y preservar la riqueza natural de este paraje, en 1986 y 1987, se produce la adquisición de la mayor parte de la zona no urbanizada y el Govern Balear la declara en 1988 Parque Natural con 1.708 ha protegidas. S’Albufera también está incluida en la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), y desde julio de 1989 en el Listado de Zonas Húmedas de Importancia Internacional en el marco de la Convención de RAMSAR (Irán, 1971).

Influencia humana

Durante muchos siglos –pero sobre todo en los dos últimos, y por influencia humana– S’Albufera se ha colmado de sedimentos hasta convertirse en una extensa llanura inundable de 1.708 ha de marismas y dunas. Gracias a la importancia tanto ecológica como humana, S’Albufera, que equivale a la expresión «pequeño mar» en lengua árabe, ha disfrutado de una notable importancia histórica. Sin embargo, la presión humana que ha sufrido a los largo de su historia ha sido muy notable. La desecación, la construcción de canales, los malecones, las repoblaciones, los cultivos y su abandono, etc., han repercutido y siguen repercutiendo directamente sobre la vida vegetal.

Asimismo, la contaminación producida por los residuos domésticos sin depurar, que generan los habitantes y las empresas del entorno, producen gran contaminación en sus aguas. El exceso de sedimento de este terreno es también uno de los problemas que más le afecta. Además de todos estos factores, el furtivismo constituye también un conflicto que influye directamente en la vida animal de este entorno, ya que muchas de las especies ornitológicas protegidas no son respetadas ni siquiera en sus áreas de refugio.

Biodiversidad

A pesar de la influencia negativa de estas acciones humanas, S´Albufera es un entorno muy rico en cuanto a especies vegetales y animales. Esta riqueza ecológica tan característica está determinada por el agua, que condiciona y favorece el crecimiento de una variada vegetación según la profundidad, la proximidad al mar y el tipo de terreno. Este entorno recibe gran parte del agua de lluvia gracias a los torrentes y las surgencias de agua subterránea llamados «ullals».

En S´Albufera se distinguen tres biotopos diferentes importantes: las dunas, las marismas y la playa. En las zonas inundadas, la vegetación está dominada por el carrizo, la masiega y la espadaña o enea. En los canales se encuentran plantas que viven sumergidas y en las zonas salobres crecen los juncos y las hierbas saladas. Entre los árboles destacan el álamo blanco, el olmo y el tamarisco. Las especies de las dunas están adaptadas a las difíciles condiciones del arenal.

Dentro de esta gran variedad de vegetación, destacan plantas endémicas como el Jacinto comoso (Muscari comosum), la orquidea baleárica (Ophrys balearica), que es la única orquídea endémica de las Islas Baleares, o el Gladiolo silvestre (Gladiolus communis).

En cuanto a la biología marina de Mallorca, esta no puede tener otra protagonista que la Posidonia oceánica, especie endémica en el Mediterráneo. Esta planta marina forma praderas submarinas que favorecen la transparencia de las aguas, evitan la erosión y sirven de refugio para una gran variedad de animales acuáticos. Son también fundamentales en el mantenimiento de la línea de costa y la estabilidad de las playas de arena y los fondos marinos.

Por otro lado, existe gran diversidad de hongos, 205 especies en total. Una de ellas, la Psathyrella halofila, nueva para la ciencia, fue descubierta en S’Albufera en el año 1992. Por su parte, los grupos más notables de invertebrados son las libélulas, los dípteros (con especies únicas), las arañas y, sobretodo, las mariposas nocturnas, de las que se han identificado, por el momento, más de 450 especies.

Entre los vertebrados, las especies de peces más comunes son la anguila y los mújoles. Los mamíferos más abundantes son los roedores y los murciélagos, con rarezas de importancia como el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus).

Pero con diferencia, las aves son el grupo de vertebrados de más prestigio en S’Albufera por su diversidad, abundancia, visibilidad y audibilidad. Se han observado más 230 especies de aves, entre las que se encuentran dos especies endémicas: la Focha cornuda (Fulica cristata) y la Gaviota de Audouin (Larus audouinii). La Focha cornuda procede de África y mantiene un pequeño núcleo en el Mediterráneo occidental. Esta especie quedó prácticamente extinguida a mediados de este siglo y está catalogada como «en peligro de extinción» en Europa. Por su parte, la Gaviota de Audouin es una de las aves marinas más raras y singulares de Europa. Alberga en el Mediterráneo sus únicas colonias de nidificación en el ámbito global y está considerada como «rara» en España.

Más de 10.000 aves invernan en S’Albufera: ánades, garzas, entre otras, además de grandes grupos de estorninos. El Parque es también importante para las aves migratorias, que realizan estancias de corta duración y para las divagantes o de presencia ocasional como las grullas.

A pesar de tener una de las biodiversidades más grandes de las Islas Baleares, S’Albufera continúa siendo en buena medida, una desconocida tanto para la ciudadanía de su tierra como para el resto de la Península Ibérica. Por eso, es de vital importancia preservarla, ya que es un área natural que congrega valores naturales y ambientales al alcance de todas las personas. 

Cuevas de Drach

Situadas en la costa oriental de Mallorca, constituyen uno de los principales reclamos turísticos de la isla. A pesar de ser conocidas desde la edad media, fue entre 1922 y 1935 cuando se acondicionó para poder ser visitadas.

Los terrenos donde se hallan las cuevas corresponden al periodo micénico y las filtraciones de agua han modelado sus formaciones interiores como estalactitas arborescentes, estalagmitas, columnas y lienzos. La temperatura interior es de unos 21ºC y la humedad del 80%. La profundidad de la cueva alcanza unos 25 metros. En su interior se encuentra el lago Martel con 170 metros de longitud, y una profundidad de entre 4 y 12 metros.

La visita que se realiza dura alrededor de una hora, y el recorrido es de unos 1.200 metros, e incluye un concierto de música clásica y un paseo en barca a través del lago Martel.