JUVENTUD

Una educación resiliente para prevenir e intervenir la violencia escolar

Bullying, no confudas los golpes con la diversión

Antonio Medina y María Luz Cacheiro – Dpto. Didáctica y Organización Escolar de la UNED.

La prevención de la violencia escolar requiere de la implicación de la comunidad educativa para generar relaciones positivas entre el alumnado y el profesorado en un clima colaborativo. El ámbito familiar y la propia administración educativa también constituyen, por tanto, parte fundamental de los planes de acción en los centros y de la mediación colaborativa necesaria para anticiparse a situaciones conflictivas y hacer frente a los efectos producidos por el acoso escolar o bullying.

La educación es una herramienta fundamental para la construcción de una sociedad pacífica, libre y justa. La violencia es una manifestación de las tendencias de una sociedad marcada por la falta de modelos educativos que permitan la prevención, la comprensión, y la intervención del fenómeno desde lo social.

El acoso escolar o bullying es una modalidad de agresividad psicológica que altera la normal relación entre el alumnado en las instituciones educativas y que se incrementa cuando el clima es negativo y de gran conflicto entre los agentes del aula, las culturas y la influencia de determinados estereotipos.

Un modelo educativo fundamentado en la capacidad de sobreponerse a la adversidad y a las experiencias de violencia permite prevenir y contrarrestar las causas del acoso escolar, generando espacios de ambientes educativos «resilientes» en las víctimas, en la familia y en la comunidad educativa.

A tal fin, la prevención de la violencia escolar requiere de la implicación de la comunidad educativa para generar relaciones positivas entre alumnado y profesorado en un clima colaborativo, esencial para anticiparse a situaciones conflictivas y hacer frente a los efectos producidos por el acoso escolar, además de una pauta de trabajo y valores que han de ser correspondidos por las familias y la Administración. Una situación relacional que es aún más compleja en las escuelas multiculturales.

En este escenario, el alumnado debe formarse en competencias sociales e interculturales para la prevención del acoso y la creación de un clima empático, confiado y colaborativo, que no siempre está suficientemente asumido por los claustros y algunas actuaciones de la Administración, y que debemos ir trabajando desde la base, a través de un plan docente de acción y una mediación colaborativa, con el apoyo de la comunidad educativa en su conjunto.

El clima social y los conflictos

La mejora del clima de las instituciones educativas es el gran objetivo de las escuelas en la sociedad intercultural, así como el dominio de las competencias sociales para lograr una convivencia más empática y colaborativa en la comunidad formativa. El clima incluye la organización en su globalidad, el entorno físico, las creencias compartidas, las relaciones entre individuos y grupos, y las características de las personas y de los grupos de la organización.

Las escuelas son escenarios de vida y trabajo que requieren el reconocimiento de las aportaciones de sus miembros y el apoyo continuo de las comunidades que la integran, aplicando un nuevo estilo relacional, desde el cual se logre una cultura de anticipación y de solución de los posibles conflictos entre los agentes de la institución y las diferentes culturas del centro.

La cultura de los miembros de la organización educativa se expresa a través de distintos niveles: a) lo claramente visto y asumido, artefactos visibles o símbolos expresivos, tales como la estructura arquitectónica de la escuela o las formas externas de ésta; b) los valores de la institución, que expresan y comparten sus miembros; y c) el nivel de asunción del sentido y de las creencias (normas, valores e implicaciones que dirigen la conducta en la organización). Estos conceptos se afianzan a través de las interacciones entre las personas participantes.

Por ello, dado el grado y la intensidad de las realidades de acoso escolar en la adolescencia y que tienen una base importante en el primer ciclo de la ESO, se han de diseñar programas que estimulen la prevención y consoliden climas sociales basados en la confianza y el apoyo mutuo entre todas las personas de la institución y del contexto envolvente.

La actuación del profesorado y de la comunidad educativa ha de centrarse en la comprensión y mejora de las actitudes y los estilos de relación entre el alumnado, combinando los modelos de trabajo y desarrollo social para que propicien la identidad y autonomía de las personas, adquiriendo nuevas formas de búsqueda, respeto y colaboración entre el profesorado, estudiantes, familias y la sociedad intercultural, con una renovada actuación de la Administración educativa ante los conflictos y planteando una sana convivencia entre todos los miembros de la institución. 

Proyecto MONITÉ, recursos didácticos contra el Bullying

MONITÉ es un proyecto global cuyo objetivo es la prevención de conductas relacionadas con las situaciones de bullying o acoso escolar. Este proyecto tiene 4 ejes importantes: un videojuego en 3D, manuales para la familia y el profesorado, diverso material complementario y una web para compartir las experiencias de juego y de refuerzo de los aprendizajes. Está basado en el aprendizaje e interiorización.

Información: 943 30 84 31 – Email: info@nesplora.com – web: www.monite.org

Signos de alerta

El acoso se lleva a cabo fuera de la vista de las personas adultas: a la entrada y salida del centro, en el recreo, en los pasillos, en el baño, en la ruta… O a través del móvil o las redes sociales. Por eso, es un fenómeno difícil de detectar. Observemos algunas señales que puedan delatarlo:

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