GESTIÓN AMBIENTAL

Recuperación de suelos y restauración ecológica de las instalaciones de CLH en Muskiz

Una experiencia ambiental exitosa en el Barbadún

Instalaciones de CLH en el estuario del Barbadun. Tras la afección al medio ambiente que supuso la implantación de una industria como CLH en un entorno de altísimo valor ecológico, el procedimiento administrativo y de recuperación medioambiental desarrollado tras su desmantelamiento, y dirigido por la Demarcación de Costas en el País Vasco, constituye un buen ejemplo a la hora de plantear soluciones para corregir el daño ambiental e implicar en ellas a la parte empresarial corresponsable.

Los estuarios son medios formados por ambientes sometidos a una dinámica mixta, dependiente de las mareas, el oleaje, el viento y el caudal fluvial, configurando sistemas muy dinámicos y extremadamente frágiles ante pequeños cambios. Durante siglos han estado sometidos a una fuerte presión antrópica que ha mermado y eliminado gran parte de sus características naturales.

Estuario del Barbadún

El conjunto formado por las marismas del Barbadún y el sistema dunar de la playa de La Arena representa uno de los principales ecosistemas litorales del occidente de Euskadi, pese a la notoria degradación y a la elevada presión humana que acoge la zona. Una zona declarada, en gran parte, Lugar de Interés Comunicatario (LIC) en diciembre de 2004 e incluida en la red ecológica europea Red Natura 2000, y recientemente designada Zona de Especial Conservación «Ría del Barbadún», dado que presenta hábitats de interés europeo y de alto valor ecológico.

Durante los últimos años se han ejecutado trabajos de restauración medioambiental de la parcela anteriormente ocupada por la empresa CLH, dedicada al almacenamiento de hidrocarburos, habiéndose desmantelado totalmente sus instalaciones, descontaminado los suelos y procedido a su rehabilitación ambiental y paisajística. A esta actuación se le unirán en breve nuevas intervenciones en el marco del sistema dunar de La Arena que supondrán, sin duda, una muy importante regeneración del estuario; restituyéndose gran parte de la deuda contraída con dicho ámbito natural.

Algunos antecedentes

En 1972, una gran parte del estuario del Barbadún, en concreto 165.000 m2 de la zona de dominio público marítimo-terrestre, fueron ocupados por las instalaciones de almacenamiento y manipulación de productos petrolíferos de la empresa CAMPSA (hoy, Compañía Logística de Hidrocarburos - CLH S.A.). Ocupación que tuvo su fundamento en la concesión otorgada por un plazo de 25 años por la entonces Dirección General de Puertos y Señales Marítimas, del Ministerio de Obras Públicas.

Concluida la concesión en 1998, y tras una ampliación del plazo de cinco años por «razones de interés público», la actividad se declaró extinguida en el 2002, iniciándose el desmantelamiento, por parte de CLH, de las instalaciones y la recuperación medioambiental de dichos terrenos: descontaminación de suelos y aguas, además de la remodelación del relleno generado en su día y su recuperación ecológica y paisajística; incluida la restauración vegetal.

Desmantelamiento de las instalaciones

El levantamiento de las instalaciones se ejecutó de forma intermitente, dando inicio un año antes, en 2001, y concluyendo seis años después. Así, a finales de 2007 quedaron desmanteladas la totalidad de las infraestructuras, entre las que se incluían los tanques de almacenamiento, diferentes tipos de edificaciones, viales, instalaciones y todos los equipos y elementos existentes en el lugar.

Descontaminación de suelos y aguas

Una vez liberada la parcela de las viejas estructuras y del amasijo de escombros a que quedaron reducidas tras su demolición, en 2008, se inició la segunda fase del proyecto consistente en las labores de descontaminación de los suelos mediante su tratamiento en el propio emplazamiento, hasta alcanzar unos niveles adecuados de descontaminación. La técnica utilizada fase fue: lavado de suelos in situ (soil flushing), preparación de acopios, excavación selectiva, análisis y tratamiento de tierras (en el propio emplazamiento y contrastado en laboratorio) y relleno de celdas verificadas con material procedente de la excavación selectiva o tratado en planta.

Remodelación del terreno y recuperación ecológica

Finalmente, se procedió a la última fase de recuperación geomorfológica y remodelación del terreno descontaminado y a la restauración vegetal de la parcela.

A través de esta intervención se han generado tres espacios de características diferenciadas:

Seguimiento ambiental

Desde finales de 2009, la Demarcación de Costas del País Vasco, con la colaboración del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (INDUROT) de la Universidad de Oviedo, lleva a cabo el seguimiento de la evolución del sistema restaurado tras la ejecución del «Proyecto de recuperación ambiental y paisajística de las instalaciones de CLH en la playa de La Arena»

Algunas cifras de la recuperación de las antiguas instalaciones de CLH
Una nueva imagen para la Playa de La Arena

Otra actuación en curso digna de ser destacada, contigua a la descrita, son los trabajos de recuperación de una de las playas más visitadas del litoral de Bizkaia, La Arena, cuya imagen mejorará, y mucho, para el verano de este 2016.

Las obras incluyen la demolición de las zonas asfaltadas centrales y la regeneración de parte de su sistema dunar, así como la habilitación de un paseo marítimo, hoy inexistente, de cerca de 1 km. Este paseo dará apoyo a la retirada del vial existente sobre las dunas, comunicando con la zona restaurada de la antigua CLH y nos acercará, asimismo, al paseo de Pobeña, gracias a la construcción de una pasarela peatonal de madera levantada en paralelo a la orilla.

Los trabajos, de un coste cercano a 1,5 millones de euros, están financiados en su integridad por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y permitirán avanzar en la recuperación de una de las zonas dunares más importantes de la costa vasca y cantábrica.