SALUD AMBIENTAL

Uso de diferentes materiales para envases en la industria alimentaria

Materiales en contacto con alimentos

ELIKA- Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria. www.elika.net

Los materiales en contacto con alimentos son todos aquellos materiales u objetos destinados a entrar en contacto directa o indirectamente con productos alimenticios, tales como vidrio, papel, metales, plásticos, tintas de imprenta, madera, envases y embalajes, utensilios de cocina, contenedores…

Todos los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos no deben transferir sus componentes a los alimentos en cantidades que puedan representar un peligro para la salud humana, provocar una modificación inaceptable de la composición de los alimentos, o provocar una alteración de las características organolépticas de éstos.

Alimentos y materiales: interacciones

Los alimentos entran en contacto con diferentes materiales en las distintas fases por las que atraviesan: producción (maquinaria, equipamiento, instalaciones, envasado); preparación (utensilios, artículos para su elaboración); consumo (platos, cubiertos, tuppers, vasos…); y almacenamiento (latas, envases, contenedores…).

Al entrar en contacto, estos materiales pueden transferir sus componentes al alimento, alterar su composición o cambiar las características organolépticas del mismo. Por tanto, cualquier material destinado a entrar en contacto con alimentos ha de ser lo suficientemente inerte para evitar que se transfieran sustancias a los alimentos en cantidades que puedan poner en peligro la salud de las personas.

Entre los materiales que son más utilizados y que pueden interactuar con los alimentos, se encuentran los materiales plásticos y los materiales activos e inteligentes.

Los primeros están constituidos exclusivamente por materias plásticas o consisten en varias capas plásticas unidas. En su fabricación únicamente pueden utilizarse sustancias autorizadas, incluidas en una lista comunitaria positiva, (anexo I del Reglamento 10/2011).

Los materiales y objetos activos e inteligentes, en cambio, están destinados a prolongar la vida útil, mantener o mejorar el estado del alimento envasado. Para ello, incorporan componentes que liberan o que absorben sustancias del alimento o de su entorno.

Marco regulador

Los materiales en contacto con alimentos están regulados en toda la Unión Europea por:

Además, algunos materiales disponen de legislación armonizada específica que define los requisitos especiales de los mismos: materiales plásticos, materiales y objetos activos e inteligentes, caucho, celulosa, cerámica, derivados epoxídicos y materiales poliméricos.

Etiquetado

Según el art. 15 del Reglamento (CE) 1935/2004, en el momento de su comercialización, los materiales y objetos destinados a estar en contacto con los alimentos, irán provistos de etiqueta o rotulación que contenga los siguientes datos visibles, legibles e indelebles:

Peligros tóxicos de materiales en contactos con alimentos

La semicarbazida (SEM) es un contaminante que se ha encontrado en una gran variedad de alimentos y cuya presencia puede tener diferentes orígenes. Es un metabolito del medicamento veterinario nitrofurazona, prohibido en la UE en animales destinados a alimentación. Por otro lado, puede estar presente en alimentos como resultado de la migración del material plástico utilizado en las juntas de cierre de las tapas metálicas de los envases de vidrio. El origen del mismo es la degradación térmica de la azodicarbonamida, un aditivo expansor utilizado en las juntas de plástico.

En el 2005 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) prohibió el uso de la azodicarbonamida en los materiales en contacto con los alimentos. Asimismo, identificó 5 fuentes posibles de contaminación en los alimentos, siendo la más importante la transferencia de SEM a ciertos alimentos envasados en tarros de cristal y botellas cerradas con tapas de metal selladas con juntas plásticas. Los alimentos infantiles, fueron la fuente más importante de la exposición.

El bisfenol A forma parte del policarbonato plástico utilizado en la fabricación de envases para alimentos y bebidas (incluyendo biberones y vajilla) y el recubrimiento interior de contenedores de alimentos, y está autorizado en la UE como material de contacto con alimentos.

A pesar de ello, desde el año 2011, la Comisión Europea adoptó el principio de cautela y decidió restringir el uso del Bisfenol A en biberones para lactantes. En España, la prohibición del uso de esta sustancia en la fabricación de biberones para lactantes, está vigente desde el día 26 de marzo de 2011 (Orden PRE/628/2011).

El riesgo del bisfenol A está asociado a su potencial de interactuar con el sistema hormonal (disruptor endocrino) que podría afectar a la fertilidad y la reproducción. Actualmente, la EFSA, ante la aparición de nuevos datos científicos, ha finalizado la revisión de la evaluación de riesgos del bisfenol A y ha establecido una ingesta diaria admisible (IDA) completa de 0,05 mm/kg de peso corporal.

La 4-metilbenzofenona (4MBF) se hace servir como fotoiniciador de tintas flexográficas UV y lacas para impresión, aplicadas a la superficie de los envases, principalmente cajas de cartón. Debido a su volatilidad, puede migrar al envase y contaminar alimentos incluso sólidos. La EFSA emitió en marzo de 2009 una declaración sobre la presencia de 4-metilbenzofenona en algunos cereales de desayuno. Concluyó que, a corto plazo, el consumo de cereales de desayunar contaminados no comportaría riesgo para la mayoría de personas, pero que si se continuaba utilizando la 4-metilbenzofenona, habría que recoger más datos para realizar una evaluación completa del riesgo.

Conclusiones