BRICOLAJE ECOLÓGICO

Informarse y reflexionar para decidir

Agua: ¿en botella o del grifo?

Trinidad L. Vicente

La mejor práctica sostenible a promover (en una sociedad donde funciona la oferta y la demanda), la más realista, será la de subrayar los valores de los productos más sostenibles y apoyar los productos locales y ecológicos frente al resto, por ejemplo. No prohibirlos. Un mercado responsable, compuesto por personas consumidoras concienciadas, ha de ser el mejor regulador. Y esto también es aplicable al consumo del agua.

Cada vez se consume en el mundo más agua envasada. Algunos autores cifran este consumo en más de 85 mil millones de euros. Y si bien Norteamérica ocupa el primer lugar per cápita, el crecimiento colectivo más rápido se ha producido en las grandes poblaciones de México, la India y China.

Costes apreciables

Gran parte de ese consumo se produce bajo la creencia, a menudo equivocada, de que es mejor que el agua corriente del grifo o de pozos seguros. Agua envasada que tiene un coste muy superior al de consumo público, precisando mayores cantidades de energía y generando nuevos residuos, por lo que es significativamente menos eficiente, en clave de sostenibilidad, que la del grifo (controlada y regulada).

En nuestra realidad, el agua potable nos llega a través de una infraestructura que gasta energía de manera «económica», mientras que el agua envasada se transporta a distancias a menudo largas, por barco, tren, avión y camiones. Esto implica quemar cantidades importantes de combustibles fósiles. Más acuciante aún en el incipiente, y elitista, mercado de marcas elegantes y exóticas que, apoyadas en la economía global de mercado y del marketing de marca, se están introduciendo con fuerza en determinados sectores, y cuya procedencia es aún más lejana y/o exótica.

Señalar, así mismo, que el embotellado del agua utiliza más combustibles fósiles. La mayoría de las botellas de agua se fabrican con tereftalato de polietileno (PET), un plástico derivado del petróleo crudo; siendo las toneladas de plástico anuales que se utilizan en el mundo para dicho fin del orden a los 2,7 millones, según el Instituto de Reciclaje de Envases de EEUU.

El mejor residuo es el que no se genera

Reducir el porcentaje de botellas plásticas de agua usadas favorece, lógicamente, el problema residual que genera su correcto o incorrecto uso (desde luego, infinitamente más éste último).

Pero además, y en algunas zonas del planeta donde se origina precisamente el agua envasada, algunas comunidades están teniendo problemas de agotamiento de sus fuentes originales. En este sentido, diferentes medios occidentales se han hecho eco de diversas denuncias, como por ejemplo las formuladas por varias decenas de aldeas de la India contra la marca Dasani, mostrando sus quejas ante la escasez de agua después de que los embotelladores de dicha marca comenzaran a extraerles el agua para su venta. Similares problemas se han conocido en Texas y en la región de los Grandes Lagos de Norteamérica.

Por todo ello, y desde la perspectiva de Bizkaia, la postura más racional y responsable en clave de sostenibilidad ha de seguir pivotando en el compromiso por la reducción en la generación de residuos; en la mejora en los tratamientos y el grado de implicación de la población; en el fomento de hábitos de consumo responsable; en la resolución y tratamiento de las diferentes fracciones de residuos en los entornos próximos, sin trasladar dicha problemática a terceros países (y menos generando problemas ambientales y de desarrollo sostenible en esos terceros países); y en el impulso y colaboración tecnológica y económica hacia los países en vía de desarrollo (alejados aún, como estamos, del objetivo acordado por Naciones Unidas de reducir a la mitad la proporción de gente que carece de acceso fiable y duradero al agua potable segura para el año 2015, y a pesar de los avances logrados al respecto).

Consume agua del grifo: un gesto responsable y sostenible

El agua es salud, la hidratación es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y se recomienda beber aproximadamente 2 litros de agua al día. He aquí 5 razones que nos plantea la Sección de Residuos de la Diputación Foral de Bizkaia por las que deberíamos elegir el agua del grifo frente al agua embotellada: